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SILVIA MARTÍNEZ CORONEL, alias AURORA BOREAL,de Montevideo, Uruguay. Soy profesora de Literatura,formadora de futuros docentes,crítica de arte,declamadora,poeta,cuentista,madre y viceversa. Amo con pasión todo lo que hago, me entrego entera, no conozco otra forma de estar en el mundo, ni quiero aprender. Los textos aquí expuestos están registrados como propiedad intelectual de la autora.Si deseas hacer uso de ellos has de ponerte en contacto con ella. Todos los derechos reservados. No se puede copiar ni distribuir. No se puede hacer uso comercial con esta obra. No se pueden hacer trabajos derivados de ella.

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sábado, 21 de enero de 2012

EL CANTO DE LAS LUCIÉRNAGAS


El sexo era una prioridad para estar vivo, sin él la vida era un transcurrir de horas sin luciérnagas, y no era posible no permitirse las luciérnagas.
Desde que se conocieron supieron que la piel era un código compartido, un lenguaje que fluía desde los poros sin ataduras,y que cada roce hacía que se parieran nuevos mundos, padres y madres de sí mismos.
Descubrieron amándose que el baile de los cuerpos estaba muy lejos del cabalgar sin mucho matiz que les habían contado, y probado con otros. Sino que en ellos, era una forma de entrar en el otro y quedarse a contemplar la lluvia, el pasaje de los cometas, la sonrisa de los niños, el deslizarse del aroma de los dulces, el estar en el hogar dormido mientras se estaba despierto.
Había una suerte de prodigio que se iniciaba en la mirada, luego bajaba al hueco de la garganta y se instalaba en el estómago reclamando el alimento que buscarían sin encontrarlo en el festín de los fluidos compartidos.
Siempre quedaba una puerta abierta...siempre un pasadizo lleno de estrellas anunciaba una nueva fase, que no podía ser explorada enseguida, sino que debía dejarse decantar como los buenos vinos, para ser catado desde el aroma,la escucha de la cascada anuncio de lo exquisito. ser saboreado con el tacto de la lengua, el gusto paladeado con oficio, para sólo luego, cerrar los ojos para degustar a pleno la presencia del misterio.
Duró lo que tenía que durar, ni un segundo más, ni un segundo menos...pero luego, cuando tuvieron que separase, hubo algo en ellos que reconocieron no tener antes, y que no era posible describir. Fueron , entonces, conscientes de que sus esencias habían sido alteradas para siempre.
Una suerte de melodía que sabían sólo podía ser saboreada a solas,a veces surgía sin ser llamada, se precipitaba a saltos desde sus venas,escapaba de ellas, y llenaba el aire de perfumes innombrables.

silvia martínez coronel
derechos registrados.
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