Datos personales

Mi foto
SILVIA MARTÍNEZ CORONEL, alias AURORA BOREAL,de Montevideo, Uruguay. Soy profesora de Literatura,formadora de futuros docentes,crítica de arte,declamadora,poeta,cuentista,madre y viceversa. Amo con pasión todo lo que hago, me entrego entera, no conozco otra forma de estar en el mundo, ni quiero aprender. Los textos aquí expuestos están registrados como propiedad intelectual de la autora.Si deseas hacer uso de ellos has de ponerte en contacto con ella. Todos los derechos reservados. No se puede copiar ni distribuir. No se puede hacer uso comercial con esta obra. No se pueden hacer trabajos derivados de ella.

TRANSLATE-TRADUCCIÓN

sábado, 21 de enero de 2012

ÉRASE UNA VEZ TRES TORTUGAS

A mamá tortuga le nacieron algunas tortuguitas, y como se debe, a cada una le puso un nombre. A una la llamó Luz, a otra la llamó Piedra, y a la tercera, a la que estuvo mirando largo rato...(no le simpatizaba nada la bella y tierna tortuguita, porque se le cantó no más, cosas del reino animal)...y luego de su observación, se le ocurrió llamarla Hormiga.
La tortuga Luz, andaba por la vida muy oronda, con la cabeza erguida, convencida de que las demás tortugas la veían brillar cuando pasaba;por algo mi mamá me puso Luz, se decía, seguro debo resplandecer por los cuatro costados, y sin duda mi caparazón es de oro. La tortuga que le había tocado en gracia el nombre Piedra, andaba pensativa, cabizbaja, tratando de entender porqué se le había puesto ese nombre, hasta que se convenció de que era un estorbo, que sólo debía de servir para hacer tropezar a otros, y por ende intentó ocultarse, casi fundirse con los árboles para no lastimar a nadie. La tercera tortuguita, que era muy perceptiva, sintió desde el primer momento el rechazo de su madre, y por ende, ya antes de que le fuera puesto un nombre, se convenció de que habría hecho algo muy malo y por eso era mejor hacer todo lo posible para no hacer ruido, no fuera que la descubrieran y se la llevaran para el merecido castigo.
Las tortugas fueron creciendo, mamá Tortugón se pasaba casi el día entero lustrando la caparazón de su hija Luz, lo que convencía cada vez más a la elegida que estaba hecha de oro. Piedra, casi no se movía, prácticamente no había desarrollado sus músculos, producto de la falta de ejercicio, es que se había criado sola, aterrorizada de que su desplazamiento pudiera dañar a alguien, era un ser de gran corazón, el que Tortugón jamás percibió, y la hija creció con el mismo, estrujado y acongojado, sin tener la más mínima idea del prodigio que llevaba dentro. Hormiga, se había ido a vivir a un hormiguero, pues creyó, dado su nombre, que ese era su lugar, y por ende vivía como una hormiga, sólo que era muy distinta al resto y las verdaderas hormigas no le hacían ni caso, y pasaba acurrucada a un lado del hormiguero temiendo que un día la expulsaran de lo que creía su casa.
A todo esto, Tortugón permanecía totalmente ajena, sólo lustraba el caparazón de su Abel, sin percibir nada de lo que les ocurría a sus otras dos hijas, con decir que ni siquiera se había dado cuenta de que Hormiga se había criado en un hormiguero!. Tenía una vaga idea de que había tenido otras hijas aparte de Luz, pero la verdad, eso poco le inquietaba.
Un día Hormiga se miró en un poco de agua que habían dejado en el hormiguero sus habitantes, y descubrió que a pesar de su nombre, no se parecía en nada, a las otras hormigas, y en ese momento se levantó, y decidió por ella misma irse de una casa que no le correspondía. En su camino se encontró temblando contra un árbol a su hermana Piedra, y le preguntó por qué no andaba, y la otra le contó que temía hacer daño a alguien...Hormiga, que era muy inteligente, le hizo ver que ella era exactamente igual físicamente a ella, y como con ella no tropezaba nadie, no veía por qué iba a ocurrir algo distinto con Piedra. En ese momento a su hermana le fueron abiertos los ojos, se despegó del árbol, movió sus entumecidas patas, y por primera vez en su vida, probó caminar. Al rato de no haber hecho tropezar a nadie, percibió que a pesar de su nombre no era una piedra, y motivada por un sentimiento desconocido que la poseyó, se unió a su hermana, y se fueron juntas a buscar caminos. De repente, se toparon con mamá Tortugón, que como siempre estaba lustrando la caparazón de Luz, y al verlas pasar, no reconoció a sus hijas, ni las mismas a su madre, ni a su hermana. La tortugas Hormiga y Piedra se miraron, y se echaron a reír al ver tan extraño cuadro, luego miraron hacia otro lado, y siguieron buscando sus propios caminos.


silvia martínez coronel
Derechos Registrados

No hay comentarios:

Publicar un comentario